- Ataque de Pánico -
Entrevista Revista "Cómo estar bien" - Agosto 2008 -
pp 41; 42 y 43
Periodista: Carolina Genovese
¿Qué son los ataques de pánico? ¿Cuál
es la diferencia entre fobia y ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un eclosión súbita, abrumadora
y aguda de miedo con intensas manifestaciones somáticas, y un sesgo cognoscitivo
catastrófico.
Puede ser diurno o nocturno, y su duración no sobrepasa la media hora.
La prevalencia del trastorno en la población es de un 1,5 % a 2 %. Afecta
2 a 3 veces más a las mujeres. No han sido identificados factores de
riesgo socioeconómicos o étnicos significativos. La edad de inicio
se sitúa entre los 20 a 40 años. Suele ser de evolución
crónica, pero fluctuante, no obstante su cronicidad es de pronóstico
favorable: recientes investigaciones indican que sólo el 10-20% de los
pacientes sufriría la enfermedad con importante deterioro funcional.
De acuerdo al DSM IV, el Manual Diagnóstico y Estadístico de
los Trastornos Mentales,
de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, una Crisis de
Angustia, “Panic atack” o Ataque de Pánico se define por
la:
“Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada
de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente
y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min:
1. palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia
cardíaca
2. sudoración
3. temblores o sacudidas
4. sensación de ahogo o falta de aliento
5. sensación de atragantarse
6. opresión o malestar torácico
7. náuseas o molestias abdominales
8. inestabilidad, mareo o desmayo
9. desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización
(estar separado de uno mismo)
10. miedo a perder el control o volverse loco
11. miedo a morir
12. parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
13. escalofríos o sofocaciones”
Puede presentarse con o sin agorafobia, siendo esta: “ansiedad al encontrarse
en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso)
o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más
o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares
a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos
suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características,
entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o
hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil.”
Una fobia es, también de acuerdo al mencionado Manual un:
“Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado
por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos
(p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones,
visión de sangre). La exposición al estímulo fóbico
provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede
tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada
con una situación determinada.
De acuerdo a este mismo Manual, Ataque de pánico y Fobias integran los
denominados Trastornos de Ansiedad, junto al Trastorno Obsesivo Compulsivo,
Trastorno por Estrés Postraumático, Trastorno por Estrés
Agudo, Trastorno de Ansiedad Generalizada, Trastornos de Ansiedad debido a enfermedad
médica, o inducido por sustancias.
-¿En qué situaciones se "dispara" un ataque
de pánico?
Los primeros episodios irrumpen en cualquier momento, sin motivo desencadenante
conocido, o específico. Subsiguientes ataques pueden aparecer vinculados
a determinadas situaciones “precipitantes”.
- ¿Qué comportamientos genera?
Medidas evitativas, de reaseguro, preventivas, que tienen por objeto mantenerse
a resguardo o contar con ayuda en caso de presentarse un ataque, llevando esto
hasta severos grados de incapacitación funcional y dependencia de otros.
- Según tu experiencia ¿las personas que inician terapia
por este tema, previamente fueron derivadas por el médico o consultan
espontáneamente?
En mi experiencia es realmente muy variada la forma de consulta del paciente
que presenta ataque de pánico.
Con la difusión de las terapias Congnitivo-comportamentales consulta
el paciente que se acerca ya con alguna idea sobre el tipo de tratamiento que
busca, sea porque conoce esta terapia, o porque pudo observar la remisión
sintomática en algún conocido. Es este el paciente que acude espontáneamente.
Se presenta también en el consultorio quien fue derivado por el clínico
que lo atendió en la guardia.
Otras veces solicitan terapia de pareja, o individual, planteando otros motivos
de consulta, a medida que avanza el tratamiento hacen mención al mismo.
Otras veces viene el paciente a terapia traído por un allegado.
Y también he atendido pacientes que han solicitado terapia y -habiendo
sido diagnosticados con Trastorno de Pánico años atrás
sin tratar- no lo plantearon como motivo de consulta.
- ¿Cómo puede ayudar el tratamiento terapéutico?
El tratamiento cognitivo-comportamental ayuda primero a través de la
psicoeducación, se le explica al paciente las características
del trastorno: las sensaciones corporales que presenta son inofensivas por completo,
NADIE HA MUERTO, NI HA TENIDO UN PARO CARDÍACO, NI SE HA VUELTO LOCO
de un ataque de pánico. Es la interpretación distorsionada, catastrófica,
que tiene el paciente de ciertas sensaciones físicas las que mantienen
al mismo.
En la siguiente etapa del tratamiento se trabaja con el objetivo de alcanzar
la llamada “reestructuración cognitiva” de las creencias
que el paciente tiene de sus síntomas: aprender a conocer, detectar y
transformar esas interpretaciones catastróficas de señales somáticas
inofensivas.
Se trabajan también técnicas de relajación y control respiratorio,
hasta la etapa de exposición a las situaciones que fueron evitándose.
El tratamiento Congnitivo-conductual es el único que se encuentra validado
científicamente. Destaco la remarcable importancia de la validación
científica de los tratamientos, sin dejar de resaltar que muchos profesionales,
con orientaciones tales como la Terapia Sistémica, Gestáltica
o Psicoanalítica llevan adelante tratamientos que son eficaces también,
aunque carezcan aún de validación científica.
En mi experiencia, el abordaje Cognitivo-comportamental es la primera aproximación
al tratamiento. En ninguno de los casos atendidos en mi consultorio este ha
sido suficiente, ya que quienes lo padecen suelen ser personalidades que presentan
rasgos como infantilismo o dependencias. Suelen ser personas sobreadaptadas
y exigentes. Tienden a buscar desmesuradamente ser aprobadas y agradar. No saben
decir no, confrontar, ni afrontar. Presentan problemáticas vinculares.
Sumado a esto es un trastorno que suele presentarse con alta comorbilidad ya
sea con otros Trastornos de Ansiedad, con Trastornos del Estado de Ánimo,
o con Trastornos de Personalidad, por lo que un solo encuadre psicoterapéutico
ha resultado insuficiente en la mayor parte de los pacientes que he tratado.
Complemento el tratamiento Cognitivo-comportamental con abordaje Sistémico,
el empleo de Técnicas vivenciales, y de imaginería de la Terapia
Gestáltica, los que resultan de mucha utilidad.
- ¿Sirve la medicación? ¿Se tiene que tomar durante
toda la vida?
La medicación es un recurso en la mayor parte de los casos necesaria,
eficaz y complementaria del tratamiento psicoterapéutico. Así
como hay pacientes que optan sólo por el tratamiento psicofarmacológico
y desestiman la psicoterapia, hay pacientes que son muy resistentes a la psicofarmacología,
por lo tanto, la elección de la estrategia terapéutica que combine
ambos tratamientos depende de ésto, y de la gravedad sintomática,
cronicidad del cuadro, y de si se presenta con o sin comorbilidad.
Toma medicación de por vida el paciente que presenta un cuadro de considerable
gravedad, cronicidad, con alta comorbilidad y severo deterioro funcional. Con
un buen tratamiento psicoterapéutico, que facilite una “reestructuración
cognitiva” de los factores mantenedores del cuadro, se alcanza la remisión
sintomática, por lo tanto no se prolonga la medicación una vez
que el paciente tiene el alta.
En mi experiencia, con pacientes diagnosticados sólo con Trastorno por
pánico (con o sin agorafobia) el tratamiento psicofarmacológico
suele prolongarse un período aproximado que va de 6, 8 a 12 meses, dependiendo
del caso.
Los psicofármacos de elección son antidepresivos y benzodiacepinas.
Y la medicación es prescripta y controlada únicamente por el médico
Psiquiatra.
- ¿Cada vez son más frecuentes o siempre existieron y
antes no los podíamos identificar?
Los ataques de pánico comenzaron a cobrar lugar en la literatura psiquiátrica
ya desde la Guerra Civil Norteamericana, en 1860. En 1895, Freud, acuña
el término “neurosis de angustia” cuyos síntomas eran
“irritabilidad general, expectativa angustiada, vértigo, parestesias,
espasmos cardíacos, sudoración y dificultad respiratoria”,
es decir que fenomenológicamente se presentaba de manera muy similar
a la tipificación que adquiere en la década del ’80 con
la aparición del DSM III.
Es un trastorno que “tiene prensa” en nuestro país desde
la década de los ’90 aproximadamente. Posiblemente esto facilitó
que se haya “visibilizado” lo que antes era “innominado”.
- ¿Tienen relación con la sociedad o los tiempos en los
que vivimos?
Así como desde fin del Siglo XIX se empieza a describir el trastorno,
el mismo es observado en culturas muy disímiles de la nuestra, y presenta
variaciones clínicas y de prevalencia, así, en la Clínica
Universitaria de Kuala Lumpur es más numeroso en chinos que en malayos.
En 1967 se describió una epidemia de angustia en Singapur. Es denominado
como “koro” en el sudesteasiático, “susto” en
América del Sur, como “jiryan” en Pakistán. Se trata
en estos casos de una variedad de síndromes ansiosos cuya expresión
clínica presenta peculiaridades dependientes de variaciones culturales.
(1)
En relación a nuestra sociedad opino que todo deterioro social conlleva
descensos severos en los parámetros de salud de la población.
Es estricta opinión de esta profesional considerar que a partir de la
ferocidad del neoliberalismo devastador que arrasó nuestro país
a partir a partir de los ’90 es que actualmente nos encontramos en estado
de emergencia sanitaria: no sólo aumentan las patologías, sino
que las mismas agravan su forma de presentación y posibilidad de tratamiento
ya que el paciente viene con complicaciones que exceden lo estrictamente Psicológico,
Psiquiátrico o Médico.
- ¿Cómo puede acompañar y contener el entorno
familiar a una persona que tiene ataques de pánico?
Desde los trabajos clásicos sobre Trastornos de Ansiedad hasta las investigaciones
recientes, se señala una predisposición genética al trastorno
(2), por lo tanto se trataría de pacientes que viven en un “clima
familiar ansiógeno”, por ello es importante que el profesional
convoque a entrevistas psicoeducativas con sus allegados.
Si bien un clima de tranquilidad, buena convivencia, diálogo, respeto,
escucha genuina, no resuelven la sintomatología del trastorno, descomprimen
el clima cotidiano de convivencia, que de lo contrario tensa más, genera
más miedos y ansiedad.
Notas:
Vallejo Ruiloba, J.: Introducción a la psicopatología y la psiquiatría,
3° Edición, 1985, Editorial Salvat, Barcelona, España, pp.:
343
Ya en 1983, S. Torgersen constata un 30 % de concordancia en gemelos monocigos.
Lic. Fabiana Porracin
Psicóloga (UBA) - Antropóloga (UBA)
Ce.: 155.527.0606
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Mail: info@fabianaporracin.com.ar
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