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Artículos

Introducción:

El presente trabajo sobre sexualidad es una versión corregida de la Tesis de Licenciatura en Antropología[1], Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Las temáticas que se desarrollan en el mismo son:

El presente trabajo sobre sexualidad es una versión corregida de la Tesis de Licenciatura en Antropología[1], Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Las temáticas que se desarrollan en el mismo son:

-Capítulo 1: Trabajo de campo

-Capítulo 2: Masturbación

-Capítulo 3: Inicación sexual

-Capítulo 4: Las Transas (Parte 1 y Parte 2)

-Capítulo 5: Sexualidad

-Capítulo 6: Aprendizaje sexual

-Capítulo 7: Medios y sexualidad

-Capítulo 8: Escuela y sexualidad

-Capítulo 9: Grupo de pares y sexualidad

-Capítulo 10: La disco

-Capítulo 11: Comunicación y sexualidad

-Capítulo 12: Lluvia de preguntas

-Capítulo 13: Qué consideran problemático

-Capítulo 14: Reelaboraciones y tranformaciones

-Conclusiones

Cómo entendemos a la sexualidad:

  Entendemos que la sexualidad es resultado de la interpenetración dialéctica individuo-sociedad: en lo individual se expresa en estilos, prácticas y modalidades que filtran características de lo socio-histórico-cultural.

El sujeto desarrolla su sexualidad internalizando en primera instancia lo que vivencia en el seno familiar. La familia metaboliza y luego transmite -con sus particularidades- valores del todo social. En el proceso de socialización del sujeto otras instituciones intervienen en la formación de la sexualidad.

  La vida sexual es una variable determinante de los niveles de calidad y plenitud de vida de los seres humanos, tanto a nivel individual como relacional. Se trata de una actividad central de la personalidad humana.

La entendemos como actividad erótico-afectiva[2]: tiene como soporte biológico a la reproducción, pero la sexualidad humana es superada como instancia procreadora por la aparición de la díada deseo-goce.

La sexualidad es la “raíz de la relación de pareja”[3]. Se despliega y alcanza su máxima expresión en el encuentro con otro. Encuentro en el que se ponen en juego los niveles más altos de goce, placer, entrega, confianza e intimidad conjunta.

Es una estructura de la vida de los "seres humanos que comienza antes del nacimiento"[4] y se desarrolla hasta el momento de la muerte. A partir de la adolescencia, y concretamente en la adultez, la vida sexual se completa en la interacción con otro. Se expresa en modalidades eróticas conjuntas de deseo-goce, producto de las pulsiones, deseos y goces de cada uno de los implicados en la interacción sexual.

Es una actividad altamente movilizante: tiene que ver con fibras íntimas de la personalidad. Fibras íntimas que son estremecidas por otro. Y con otro. Mediante la cual se estremecen las fibras de otro con uno, expresándose cuando los aspectos racionales han descendido, o están ausentes.

Por la sexualidad se es eslabón partícipe de la reproducción de la especie. Hay aparatos y órganos especializados en el desarrollo y funcionamiento sexual. Pero una sexualidad “humana” es una función resultado de lo biológico, lo psicológico y lo socio-histórico-cultural.

El punto de partida teórico:

Tomamos como punto de partida los siguientes planteos de Foucault:

-de la sexualidad “se habla permanenteme callándola

-"lo propio de las sociedades modernas no es que hayan obligado al sexo a permanecer en la sombra, sino que ellas se hayan destinado a hablar del sexo siempre, haciéndolo valer, poniéndolo de relieve como el secreto"[5].

"El" secreto ha generado diferentes tipos de represiones y condicionamientos a la sexualidad, cuando la sexualidad, como actividad constitutiva central del desarrollo humano debería ser de cada uno, y lo más alejada posible de cualquier tipo de represiones, secretos y ocultamientos. Intentar mantener a la sexualidad en secreto tiene precisamente ese poder, y allí radica su fortaleza.

La propuesta:

Vivir la sexualidad como actividad en la que sólo uno mismo puede poseer los conocimientos de los deseos, goces y placeres propios. Empezar a tomar a la sexualidad como actividad propia que posibilita una integración cada vez más profunda de la personalidad.   Vivenciar la sexualidad en forma coherente a como se desea en modalidades de relacionamiento, de acercamiento, de búsqueda y resolución del placer sexual requiere de un complejo proceso de elaboración que implica por lo menos:

     Empezar a discriminar en la vida sexual propia prácticas que se sostienen porque responden a lo impuesto de aquellas que no. En este punto las contradicciones que aparecen en hombres y mujeres suelen ser resultado de cuestiones de género. Revisten  gran riqueza para ser exploradas, repensadas, relativizadas y pensadas como tal: como la repetición -las mayor parte de las veces estereotipada- de relacionamientos que responden a  roles según el género.

     Registrar y luego transformar modalidades comunicacionales que abarcan un espectro que se definen como paralizantes, paradojales, descalificantes, autoritarias, arbitrarias. La transformación implica resolver estas modalidades, tanto por reaprender a relacionarse (o no) con quienes mantienen estas modalidades comunicacionales en forma sistemática; así mismo invitan a la superación de las mismas en caso de ser propias. Para ello encontrarán en este trabajo algunos recursos para poder identificarlas.

     Comenzar a discriminar y revisar en la historia personal modelos aprendidos, internalizados a nivel inconsciente. Suelen actualizarse en los hechos concretos múltiples modalidades que llevan a repetir, indiscriminadamente a veces, compulsivamente otras, formas de vivir la sexualidad que no guardan correlato con el deseo propio. Resultan de la pugna interior, de la lucha por la superación de contradicciones entre la adherencia -precisamente- a modelos, mandatos, roles aprendidos, y la pugna del mundo subjetivo propio, que por naturaleza es diferente, particular, único, novedoso, creativo, disruptor.

 

     Detectar diferentes mecanismos sociales que pugnan por imponerse en las prácticas y modalidades de relacionarse en lo sexual. No propician la característica central de la vida sexual: el deseo-goce, el placer sexual mutuo, igualitario, cuidadoso, respetuoso entre pares. Sólo refuerzan estilos y modalidades de relacionamiento sexual facilitadores de una personalidad sometida. Sometida necesariamente a través de la sexualidad. Que por ello refuerza a su vez la“naturalización” del sometimiento social.

   

 

Lic. Fabiana Porracin

Psicóloga (UBA) – Antropóloga (UBA)

< Ce.: 155-527-0606
Web: http://www.fabianaporracin.com.ar
Mail:consultas@fabianaporracin.com.ar


[1] La misma fue denominada: “Nubecitas de amor. Análisis Antropológico de las prácticas, la comunicación y las ideas intergeneracionales relativas a la sexualidad”. Directora de Tesis: Dra. Beatriz Kalinsky. Jurado: Dr. Félix Schuster  actual Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y Lic. Santiago Wallas. Calificación: 9 (nueve). El Trabajo de Campo de la misma (http://www.fabianaporracin.com.ar/articulos-psicologia-d.asp?IdArticulos=12) fue realizado durante el año 1993 en la Ciudad de Buenos Aires. La defensa de tesis se realizó en 1997 y contó entre sus notorios asistentes con la presencia del Prof. Dr. Juan Azcoága.

[2]Chiarelli, M.: "Educación sobre la sexualidad": actividad docente, bases para la asistencia primaria. Hospital General de Agudos Dr. T. Alvarez. Area programática. Curso: Agentes de Salud, 1995.

[3]Chiarelli, M.: "El todo que somos", material bibliográfico del Centro de Investigaciones Familiares, 1991 / http://www.es-asi.com.ar/eltodo.htm

[4]Escardó, F.: Sexología de la familia, Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2da edición, 1961.

[5] Foucault, M.: Historia de la sexualidad, 1- La voluntad de saber, Méjico, Siglo XXI Editores, 1989.



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