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Trabajo de campo:

Promovimos un trabajo de campo tal que permitiera un ejercicio doble: rastrear características concretas de la sexualidad, y que a su vez permitiera pensar esas características como resultado de la dialéctica individuo-sociedad.

     El trabajo de campo consistió en generar un espacio de encuentros entre adolescentes y padres de adolescentes. Eran convocados a debatir lo que se les planteó como "Primeras relaciones sexuales." Los encuentros fueron coordinados por la Lic. Marta Chiarelli, Psicóloga. Los mismos fueron a su vez emitidos radialmente por FM Flores, en vivo y en directo.

Los mismos consistían en reuniones semanales de una hora que transcurrieron entre los meses de Marzo a Noviembre de 1993. Quienes participaron de las reuniones no tenían relación entre sí.

La radio estaba ubicada en la Avenida Nazca al 800, de Capital Federal. Era una casona refaccionada en la que una de sus habitaciones, acustizada, con sus paredes recubiertas en arpillera refinada, con una mesa rectangular en el centro y micrófonos era el lugar donde se llevaban a cabo los debates.

Una de las paredes del "piso"[1] tenía una apertura de vidrio blindado desde la cual, la coordinadora del grupo tenía visión directa con el control de operaciones, espacio desde donde realizaba la observación de la interacción.

Fueron 16 los adolescentes que participaron de las reuniones. 8 chicas y 8 chicos. Durante Febrero[2] y Marzo, participaron chicos de 14 y 15 años, por ser éstos meses que implican menor demanda de actividades escolares, y debido a que, para el horario de 19 a 20 hr. aún es de día.

A partir del mes de Abril, por razones de horario -ya que durante el invierno, a las 19 hr. es de noche- estos chicos dejaron de participar de los debates, lo que coincidió con que -a partir de este mes- se interesaron por el mismo chicos que tenían 17 años. Estos últimos en su mayoría concurrían a escuelas públicas, estaban cursando 5º año de la secundaria. Varios de ellos eran compañeros de colegio.

Ninguno trabajaba, todos tenían alguna actividad como deportes, o talleres en áreas culturales. Todos se habían propuesto seguir una carrera universitaria. Participaban en diferentes actividades comunitarias, fuera en centros de estudiantes de sus colegios, en marchas, en debates y / o actividades que tuvieran que ver con distintas expresiones artísticas. La mayoría había ido a bailar habitualmente los fines de semana.

El nivel educacional de sus padres, en general, era formación terciaria. Los padres de 10 de los chicos continuaban juntos. 1 de los adolescentes era hijo de padre desaparecido; el resto era hijo de padres separados.

Caracterización de la continuidad de la participación:

     Alta: representada por una asistencia a los debates entre un 81% y 100% de las veces.

     Media alta: comprendida entre el 61% y 80% de concurrencia a los mismos.

     Media media: implica una participación de entre el 41% y 60%.

     Media baja: involucra desde el 21% hasta el 40%.

     Baja: del 1% al 20%.

Ningún adolescente concurrió a los debates con asistencia categorizada como alta.

Quienes tuvieron una participación media alta -el caso de los informantes 4 y 5, de sexo masculino[3]- concurrieron a veinticuatro de las treinta emisiones dedicadas al tema “Primeras relaciones sexuales”, participaron del 80% de los programas. Representan al 12% de la asistencia de los jóvenes.

Hubo adolescentes que tuvieron una participación media media, este fue el caso de la i.a.f.7, quien compartió catorce salidas al aire, seguida del informante i.a.m.6, otro adolescente varón que asistió a trece programas. Interactuaron en el 46% y 45% respectivamente de las emisiones, y representan también, como en el caso anterior, al 12% de la concurrencia juvenil.

Como en el caso de la participación alta, no hubo participación del tipo media baja.

El informante i.a.m.8, aportó sus vivencias en seis oportunidades, esto implica su participación en el 20% de los encuentros. Las informantes i.a.f.1 e i.a.f.9 debatieron en tres programas: concurrieron al 10% de las transmisiones. El resto de los participantes, quienes constituyeron el 43.75% de los panelistas, interaccionaron sólo en una oportunidad  en los mencionados encuentros.

En otros términos esto significa que el 24% de los adolescentes tuvo una participación entre alta y media en los debates sobre las características de la sexualidad adolescente, el 76% restante de los jóvenes tuvo una participación baja en las discusiones sobre el tema.

La participación según el género es del 50% para cada sexo, pero la continuidad en asistencia al panel fue un hecho preponderantemente masculino. Sólo una mujer alcanzó una participación del 46%, asistiendo a catorce de los treinta debates, en tanto tres de los varones tuvieron una asistencia que en promedio resulta ser del 62,75%.

Tomando en cuenta al género de quienes alcanzaron una participación entre alta y media media, observamos que las mujeres representaron al 25% total. En un 75% fueron hombres los que concurrieron entre un 41% y un 80% de las veces, la participación femenina es notablemente inferior, por cantidad de individuos de este género con participación alta o media alta, como por cantidad de continuidad en la participación de los mismos.

Once adultos concurrieron a las discusiones de “La otra cara de la luna”, tres hombres y ocho mujeres. El promedio de edad de los padres era de cuarenta y siete años.

Todos tenían hijos adolescentes; quienes estaban en la secundaria, tenían actividades además del colegio, pensaban continuar sus estudios en la universidad, y, mayormente, tenían, o habían tenido, el hábito de ir a bailar. Ocho de los padres continuaban casados, dos eran separados, una de las madres era viuda.

Se trató, generalmente, de adultos con formación terciaria, solo uno de ellos había acabado estudios universitarios. Todos trabajaban. Varias madres participaban de un grupo de salud del Hospital Alvarez, como agentes de salud.

Ningún padre alcanzó una participación alta, media alta o media media. Sólo una mamá, se trata de la informante p.f.19, tuvo una participación categorizada como media baja, asistiendo a ocho programas. El resto de los informantes tuvo una participación baja.

Las mujeres concurrieron bastante más que los hombres. De once adultos, solo tres de ellos eran varones. De los tres hombres que formaron parte del panel, el que más participó de los encuentros lo hizo en tres oportunidades, de las treinta posibles.

Etapas de la constitución grupal:

A lo largo de los treinta encuentros de “La otra cara de la luna” se dio un proceso que se intenta recomponer en este apartado a partir de los siguientes ejes de análisis:

     momentos de recambio de los participantes.

     grado de estabilidad grupal alcanzada.

Estos ejes permiten reconstruir la constitución grupal en las etapas que detalladas a continuación:

1er etapa:

Corresponde a los dos primeros programas. Es la etapa de los debates con presencia de adolescentes de 14 y 15 años, y de un padre de sexo masculino, el informante p.m.18, que es el único adulto varón que asiste en tres oportunidades a los encuentros.

Esta etapa ha sido caracterizada como de “status quo”: la misma estaba determinada más por el contexto de interacción que por el grado de conocimiento intragrupal.

2da etapa:

Intervienen los informantes a.m.4 y 5 por primera vez, quienes, junto a los informantes a.m.6 y a.f.7 van a conformar el grupo con participación alta y media alta en los programas. Imponen la dinámica de los temas que transcurren desde el programa número ocho hasta el programa veintiuno.

      Es esta la etapa más convulsionada de los debates, por las contradicciones, incoherencias, y, hasta sin sentidos que aparecen en los panelistas en las caracterizaciones que plantean de la sexualidad.

3ra etapa:

       Se desarrolla a lo largo de los programas veintidós, veintitrés y veinticuatro. Representa un momento de “impasse” en los debates. Esto se debe a que -exceptuando la participación de la informante a.f.7 en el último de estos tres encuentros- era el momento del receso escolar, por lo tanto, el viaje de egresados a Bariloche fue la cita de los chicos.

4ta etapa:

    Coincide con la vuelta de las vacaciones de invierno. En esta etapa se produce la estabilización definitiva del grupo de adolescentes por el grado de conocimiento alcanzado entre los cuatro participantes con mayor asistencia a los encuentros, por la mayor profundización en las temáticas sexuales -y como consecuencia de ambas situaciones- por la aparición por primera vez en “La otra cara de la luna” de temáticas nunca antes debatidas.  

Lic. Fabiana Porracin

Psicóloga (UBA) – Antropóloga (UBA)

Ce.: 155-527-0606
Web: http://www.fabianaporracin.com.ar
Mail: consultas@fabianaporracin.com.ar



[1] Esta es la denominación coloquial que se da en los medios al lugar desde donde se producen las transmisiones ya sean radiales o televisivas.

[2] Los programas de Febrero no forman parte de la investigación.

[3]Significado de las abreviaturas: I.= informante, a.= adolescente, p.= padre, f.= femenino, m.= masculino



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